Este verano no renuncies al sol

A pesar de la peligrosidad del sol acumulado en nuestra piel, sus beneficios para la salud son notables. ¿Crees que es incompatible una vez cumplida cierta edad?

Por qué no debes renunciar a tomar el sol

Siempre con moderación y fuera de las horas centrales del día, el sol cuida de nosotros proporcionándonos numerosos beneficios:

– Tratar afecciones cutáneas como acné o psoriasis.

– Mejora las fracturas mal curadas, el reuma o el raquitismo.

– Fortalece el sistema inmunológico, mitigando los síntomas de algunas anemias.

– Previene la osteoporosis mediante la formación, en la piel, de la vitamina D y la posterior absorción intestinal del calcio y el fósforo.

– Revierte estados asténicos o depresivos.

– Activa la circulación sanguínea.

– Repara las secuelas de la actividad en las fibras musculares.

Tomar el sol entre 10 y 20 minutos, 3 veces por semana, asegura unos niveles adecuados de vitamina D en el organismo.

 

Características y cuidados de la piel madura

Con la llegada de la menopausia la piel comienza a evidenciar el envejecimiento:

– El metabolismo de las células se ralentiza.

– Disminuye la actividad de los fibroblastos.

– La producción de colágeno decae.

– El descenso de la vascularización deshidrata la piel mostrándola apagada.

Si este es tu caso, antes de tomar el sol asegúrate de brindar a tu piel la hidratación que merece. Lávala con jabones neutros, que no alteren tu PH, y aplícate tónicos humectantes de calidad (si contienen colágeno, mejor).

 

Recomendaciones para los baños de sol en pieles maduras

¿Sabes que la radiación UV es la más agresiva? Para huir de su nocividad y predisponer a tus células a un cáncer de piel o cualquier otra enfermedad, evita tomar el sol de 10 de la mañana a 4 de la tarde.

  • Fuera de este rango horario, no sobrepases las 2 horas diarias de sol y utiliza siempre un protector solar de pantalla total con filtro adicional para los rayos UVA. Date unos 35 gramos de crema 30-45 minutos antes de tomar el sol y reponla cada 20 minutos.
  • No olvides las zonas especialmente sensibles como cuero cabelludo, orejas, cara, cuello, pecho y espalda.
  • Comienza tomando 15 minutos el primer día, preferentemente empezando por las piernas, y ve aumentando 10 minutos cada día. Aunque estés a la sombra protege tu piel con la crema solar.
  • Evita quemaduras de córnea o retina con el uso de gafas de sol.
  • Viste pantalones, camisas de manga larga y sombreros de ala ancha como protección extra y no descuides tu hidratación. Bebe 2 litros diarios de agua o zumos.
  • ¿Sabes que los antioxidantes de la vitamina E, como los beta carotenos de la zanahoria, aceleran la regeneración de la piel? Consúmelos en espinacas, alcachofas, calabazas, pimientos o perejil, entre otros.

¡Con estos consejos ya no tienes excusas para no disfrutar del verano al aire libre y recargar tus reservas de vitamina D para el invierno!

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